Vivimos como si el cuerpo fuera algo que hay que controlar, corregir o aguantar. Le pedimos que funcione perfecto mientras lo juzgamos, lo ignoramos y lo empujamos más allá de sus límites.
Y sin embargo, nadie está ahí para ti como tu cuerpo. Siempre está presente. Nunca te engaña. Y todo el tiempo te está mostrando tus elecciones, si estás dispuesta a escuchar.
La realidad de los cuerpos es muy diferente a lo que nos enseñaron. A los cuerpos les encanta el placer, el gozo, la abundancia. Saben de riqueza. Saben de posibilidades que la mente sola no puede alcanzar.
Cuando empiezas a crear tu vida junto con tu cuerpo, en lugar de a pesar de él, todo cambia. Las finanzas, las relaciones, la salud, la claridad. Porque el dinero y todo lo material existe principalmente para el cuerpo. Y un cuerpo que se siente visto, escuchado y valorado contribuye de maneras que sorprenden.
¿Cómo sería tu vida si tu cuerpo fuera tu mayor aliado en crearla?