Nos enseñaron que el estrés es algo que viene de afuera. Del trabajo, de la familia, del dinero, del mundo. Y si fuera así, la solución sería eliminar esas cosas. Pero la mayoría de las personas que eliminan una fuente de estrés encuentran otra. Porque el origen no estaba donde creían.
Tu cuerpo no está causando estrés. Te está mostrando lo que tu le has dado el poder. Todo lo que percibes cuando estás estresado (la tensión en los hombros, el nudo en el estómago, la mente que no para) es información. Tu cuerpo te habla. Lo que pocas veces nos enseñaron es a escuchar lo que dice.
Y hay algo más que vale la pena explorar: ¿de quién es lo que estás percibiendo? Tu cuerpo percibe todo a su alrededor. A veces lo que percibes como tu estrés no es tuyo. Es de alguien más, de una situación, de algo que absorbiste sin darte cuenta. Y tu cuerpo te lo muestra.
Cuando cambias los puntos de vista sobre el estrés, de algo que te pasa a algo que tu cuerpo te está mostrando, se vuelve posible elegir diferente y tener facilidad con todo eso, que muchas veces puede abrumarte.
¿Qué más es posible si tuvieras facilidad con el estrés? ¿Y si fuera información y no un problema?